Queridos hermanos:

En primer lugar, en nombre del Hermano Mayor y de toda la Junta de Gobierno, desearos a todos una feliz Pascua de Resurrección.

Es momento de echar la vista atrás y ver todo lo vivido en el pasado Sábado de Pasión, día grande de nuestra Hermandad, que volvió a revestirse de cofradía para realizar su estación de penitencia. Es momento de dar las gracias por tanto y tan bueno como vivimos.

Gracias al cuerpo de nazarenos, los más pequeños y más valientes de la ciudad, que desafiaron las altas temperaturas para emprender camino hasta la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Gracias por su comportamiento y recogimiento durante todas las horas que la Hermandad estuvo en la calle.

Gracias a nuestro párroco y director espiritual, el Rvdo. Don Santiago César González, por tantas facilidades, muestras de apoyo y cariño, no solo el Sábado de Pasión, sino durante todos los días previos.

Gracias a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, con su párroco Don Javier al frente. Gracias a la Hermandad Sacramental de Los Dolores y a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío del Cerro del Águila. Gracias a todo el barrio del Cerro del Águila por el recibimiento, por el apoyo, por las facilidades, por el cariño y por tantas cosas bonitas que nos muestran año tras año a la hora de realizar nuestra estación de penitencia en nuestra particular catedral.

Gracias a todo el equipo auxiliar de la cofradía por tanto y tan bien como trabajaron por el buen desarrollo de la misma.

Gracias a las cuadrillas de costaleros y a sus equipos de capataces, por la categoría, oficio y amor con el que llevaron al Señor y a su Bendita Madre por las calles de Sevilla.

Gracias a la Agrupación Musical Lágrimas de Dolores y a la Banda de Música de Nuestra Señora de las Angustias, por ser la sinfonía perfecta para acompañar a nuestros Sagrados Titulares.

Gracias al Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, al CECOP y a todos los estamentos que participaron en los días previos a nuestra estación de penitencia, para que todo estuviera en su sitio para el día soñado por todos nosotros.

Gracias a las mujeres que caminaron tras los pasos del Señor y de su Madre, dando un vivo ejemplo de cómo se vive y se siente la fe en nuestro barrio.

Gracias a nuestro barrio por vestir sus mejores galas al paso de la cofradía, por no dejar sola en ningún momento a la Hermandad durante todo el recorrido. Gracias a Sevilla y a todos los sevillanos por salir a nuestro encuentro.

Ahora nos queda un año para seguir trabajando y para seguir viviendo la Hermandad, más aún en este año tan especial para nuestra parroquia, que se encuentra inmersa en la celebración del XXV aniversario de nuestro actual templo. Nos queda por delante un año para seguir viviendo a las plantas del Señor de la Salud y Clemencia y bajo el manto de la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia.

Gracias a todos.

Un fuerte abrazo.